Sequía, piedra, viento, aguaceros, guerras, peste,
hambre, plagas... desgracias que acecharon a nuestros pueblos desde la
antigüedad y contra las que poco se podía hacer. La población
atribuía todas estas desgracias a la voluntad de un mismo ser:
el diablo. Contra él no servían castillos, murallas ni fosos,
solo una muro de su misma naturaleza podía detenerlo.
Con esa finalidad, se construyeron en Fórnoles unas cruces que
deberían bloquear el acceso a la Villa a cualquiera de sus manifestaciones.
Estas cruces se colocaron en las confluencias de los senderos que conducían
a las diferentes poblaciones colindantes.
POR EL NORTE
Por el norte, la población tiene frontera con Valjunquera
y con La Fresneda por el NE. La cruz se situó en la unión
de los caminos que nos traen des del valle del Forcall y desde el valle
del Tollentador. No podemos fechar la construcción de la cruz,
pero podemos decir que se restauró en 2005.
POR EL ESTE
Por el Este, nos llega el camino que comunica la población
con La Portellada. Para blindar este acceso se construyó otra cruz
en las eras de la Basota. Tampoco tenemos constancia de la fecha de su
construcción, ya que solo se aprecian unas inscripciones en su
parte posterior realizadas al finalizar la guerra civil y que, sin duda,
no corresponden a su orígen. En tiempos más modernos, se
ha construido una elegante cochera de paredes de cemento pegada a la cruz.
POR EL SUR
Por el Sur, en un alto donde actualmente hay los depósitos
de agua del pueblo, se inicia un sendero que discurre entre pinares y
valles hasta llevarnos a la vecina población de Ráfales.
Esta cruz esta formada por un pedestal de piedra coronado por una cruz
de hierro. Esta cruz luce una inscripción con el año 1924
o 1224 que podria ser el año de su construcción o de su
restauración.
1924 o 1224? A juzgar por el estado de la cruz, parece ser
la más antigua de todas. 800 años de intemperie parecen
demasiados para una cruz de hierro, pero sin embargo la cruz luce motivos
que evocan a la flor de lis tipica de la Orden de Calatrava que tubo presencia
en el Bajo Aragón desde el siglo XII.
POR EL OESTE
Por el Oeste, la ubicación de la cruz debía
proteger algo más que la Villa. El Monasterio de Nuestra Sra de
Monserrate (mal llamado de Santa Mónica) sin duda ya estava construido
y pertenecia a la población de Fórnoles. Así, por
el Oeste, la cruz tubo que construirse relativamente alejada del pueblo
creando una frontera que protegeria no solo al pueblo sino también
a su ermita de las posibles incursiones del Diablo. Su enclave, también
resulta estratégico en la confluencia de los caminos que provenian
de las poblaciones de Bellmunt y de La Codoñera.
Esta cruz tambien posee una inscripción referente
al 1940 pero como en la anterior, nos queda la duda de si se debe a su
origen real o a una restauración posterior al final de la Guerra
Civil.
LA MURALLA
Asi, la unión de las cuatro cruces definen un poligono
dentro del cual se encuentra la totalidad de la Villa asi como su santuario.